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viernes, 25 de octubre de 2013
sábado, 12 de octubre de 2013
¿Qué es para tí lo mejor de ser padre?
@ eMaestro-Fácil pregunta, complicada respuesta, o no. Es la oportunidad que te da la vida de volver a vivir y sentir emociones, pensamientos y sensaciones de antaño a través de los ojos de tu hijo. Es impagable tener la certeza en su globalidad de lo que hay detrás de una mirada, porque años atrás se transitó por ahí mismo. Gracias. Lo mejor de ser padre es la gratitud. #lomejordeserpadre
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viernes, 2 de agosto de 2013
Cosas por hacer - Una manera de vivir
Lo jocoso del anuncio no esconde la "gachamiga" que lleva detrás. Vamos que alimenta con sólo olerlo
El caso es que siempre me han gustado las cosas por hacer, son quizás el verdadero motor del hombre; aquel que da sentido y agitación a nuestra existencia.
Como maestros o primeros educadores, esta debiera ser la única dimensión de la palabra AMBICIÓN que debieramos transmitir a nuestros alumnos. De no hacerlo, la ocupara la acepción que nos venden otros anuncios como este. Bendita publicidad.
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viernes, 21 de septiembre de 2012
Antídoto para una adaptación difícil
Con la llegada de septiembre llegan las clases; y cada curso se incorporan al árbol escolar los más pequeños del sistema. Su presencia nutre las raíces del viejo roble con décadas de historia en sus ramas, pero siempre ávido de nuevas generaciones dispuestas a trepar a lo más alto de su copa o hasta donde el cuerpo aguante.
A sus tres años de vida se les pide el gran esfuerzo de des-apegarse de sus figuras de referencia, sus lugares de acomodo y de sus hábitos de seguridad. La respuesta de muchos de ellos responde a las exigencias del reto con el dolor por bandera y el llanto como expresión visceral. Por suerte, y para tranquilidad de sus padres la escenificación del drama llega pronto al cenit, entre cinco y diez minutos, luego como si nada; doy fe.
Extraordinariamente hay casos que se quedan instalados en el desajuste de la nueva situación, añadiendo a lo anteriormente descrito algunos de estos síntomas: trastornos en el sueño, inapetencia, desarreglos intestinales, cambios en la conducta habitual, enuresis nocturna etc... Cuando esto sucede, el primer consejo a las familias es claro: no sufrir más de la cuenta para que, precisamente, no añadamos más sufrimiento del que ya hay. Los niños respiran rápidamente la preocupación de sus progenitores reforzando así su sensación. Y el segundo y más importante es el de afrontar de cara y sin atajos la tensión emocional a la que el niño está sometido con diálogo. Un diálogo terapéutico que debe esperar a cuando el niño esté tranquilo en el hogar, aportándole un buen ramillete de frases balsámicas donde apoyarse a la mañana siguiente, justo en ese difícil momento de afrontar toda una jornada. De esta manera también permitimos que no haya una desconexión total entre casa y escuela. Le recordamos en pequeñas dosis y en entorno favorable lo que está pendiente de superar. Ayuda llegar a pactar, que no chantajear. La recompensa entendida como tal, motiva y traza el camino a seguir.Sin embargo, no ayuda instalarse en la huída del problema. Obviar lo que tanto está costando superar como si así se evaporase o se resolviese solo.
Si el problema perdura más allá de los dos meses (un mes es un tiempo razonable para una "total" adaptación al entorno eescolar) desde la incorporación es muy aconsejable ponerse en contacto con el tutor y/o la psicóloga del centro para ver qué puede estar pasando y qué hay detrás de una adaptación tan cuesta arriba.
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domingo, 4 de marzo de 2012
Bullying

Aunque es un tema que queda lejos de las aulas de infantil, por su importancia y gravedad debe tener un hueco en el jardín.
Abusos en la escuela por parte de los propios compañeros
"Mi hijo llegaba a casa triste, llorando, no quería ir al colegio. Cada día se inventaba una excusa: que si me duele un pie, que si una mano, que si la tripa... Teníamos que llevarle prácticamente a rastras". Después, la cosa fue a más. "Un día regresó con el abrigo rajado. Otro, con las gafas pisoteadas. Otras veces llegaba con chichones, arañazos... Incluso le cortaron la coletilla durante un recreo". ./... ->
Así empieza el excelente artículo publicado en elmundo.es de hoy. Si quieres leer más pincha AQUÍ
Y si tienes problemas de acoso en tu vida o en la de tus o tutorizados puedes acudir a:
http://www.acosoescolar.info/index.htm - Línea de ayuda contra el acoso escolar -
- Protégeles. Teléfono: 91 740 00 19
- No al acoso escolar: http://www.noalacoso.org/Imagen- Cartel de la película del director Josecho San Mateo y estrenada en el año 2009.
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sábado, 3 de marzo de 2012
Educación emocional... ( I )
Las emociones están ahí; nos mueven y nos paralizan, nos liberan y nos esclavizan, nos alimentan y nos disecan... Y es que las emociones están aquí para quedarse, nos guste más o menos.
La educación ancestral siempre se ha ocupado de ellas de una manera intuitiva. Hoy en día, afortunadamente y fruto de un mayor conocimiento de las mismas, se desarollan planes específicos de educación emocional que ayudan al educando a identificar, nombrar y gestionar esa electricidad interna que, sin un buen entramado vehicular interno puede derivar en cortocircuito en el mejor de los casos, o directamente en electrocución para los casos más agudos.
Hasta aquí todo bien, todos de acuerdo. Sin embargo, la polémica podría llegar de tres frentes bien distintos.
El primero de ellos es la conveniencia o no de trabajar en profundidad las emociones en gran grupo. No está nada claro que tratar las distintas emociones desde un discurso lineal y universal ante un auditorio más o menos extenso sea efectivo, si no contraproducente. Cada individuo por pequeñín o mayor que sea, trae un bagaje propio lo suficientemente distinto como para platearse seriamente si el punto de partida común tiene algún sentido. Además, la educación en las emociones necesita sin duda de un recorrido íntimo, con una sucesión de preguntas-respuestas bidireccionales personales e intranseferibles, que si no se está preparado para su planteamiento, a veces es preferible quedarse en la ignorancia de la mismas hasta que la llegada del momento propicio y preciso haga aparición. Quizás es por ello que desde siempre se ha utilizado el cuento para estos menesteres.Con el cuento, el narrador lanza al aire una historia nutrida de obviedades para "todos los públicos", pero a su vez también llena de recovecos, pasadizos y laberintos de pensamientos y emociones sólo aptos para interesados e iniciados. Quizás esta fórmula tan vieja no sea tan mala e insuficiente como nos han hecho creer.
El segundo de los frentes que se presta al debate es el papel que adquiere el profesor-tutor en este tipo de proyectos. Se presenta como conductor de la intervención, y debe ser así. Pero puede que desde esta única "posición de fuerza" se esté menospreciando de manera inconsciente el potencial que puede tener el alumno en este asunto. Muchas veces he asistido al hecho de cómo el niño tiene "más psicología con el adulto", que el adulto con el niño. Y es que, en ocasiones un pequeño cuerpo alberga detrás grandes conocimientos que aprovechan un baja guardia por parte del adulto confiado. Para muestra un botón: el video de Mafalda que encabeza la entrada; lástima que todos los papis de hoy en día no están tan preparados como la mamá de Mafalda ;).
Y el tercero y último de los planteamientos abiertos a debate es un poco consecuencia del primero. Para esta argumentación me apoyaré en remoto supuesto pero clarificador: Imaginen que un chaval de 18 años recién cumplidos se saca el carnet de conducir, y que después del examen al llegar a casa sus papás le tienen preparado en la puerta un flamante Ferrari de 400CV para estrenarse en la carrtera. Parece un poco de locos, ¿no?. Lo más probable es que el chaval se acabe estrellando en la primera curva. Pues eso es un poco lo que sucede con un niño pequeño cuando aprende modelos de pensamiento o adquiere conocimientos que no le competen todavía. A veces es cuestión de unos pocos meses más, pero hay que respetárselos porque está en juego el que se estrelle a las primeras de cambio.
Educar las emociones es necesario y de una manera u otra se ha hecho desde siempre. Hoy en día acertadamente la preocupación por hacer realidad esta educación mejor ha movido la creación de espacios, tiempos y proyectos (que proliferan como champiñoñes en la red o en las librerías). Lo que no tengo tan claro es si todavía toda esta maquinaria está bien afinada y si es buena idea andar experimentando demasiado en algo tan delicado. ¿Cómo?, ¿Cuándo? y ¿Dónde? siguen siendo las preguntas de siempre, siguen siendo la clave del buen trabajo.
Continuará....
La educación ancestral siempre se ha ocupado de ellas de una manera intuitiva. Hoy en día, afortunadamente y fruto de un mayor conocimiento de las mismas, se desarollan planes específicos de educación emocional que ayudan al educando a identificar, nombrar y gestionar esa electricidad interna que, sin un buen entramado vehicular interno puede derivar en cortocircuito en el mejor de los casos, o directamente en electrocución para los casos más agudos.
Hasta aquí todo bien, todos de acuerdo. Sin embargo, la polémica podría llegar de tres frentes bien distintos.
El primero de ellos es la conveniencia o no de trabajar en profundidad las emociones en gran grupo. No está nada claro que tratar las distintas emociones desde un discurso lineal y universal ante un auditorio más o menos extenso sea efectivo, si no contraproducente. Cada individuo por pequeñín o mayor que sea, trae un bagaje propio lo suficientemente distinto como para platearse seriamente si el punto de partida común tiene algún sentido. Además, la educación en las emociones necesita sin duda de un recorrido íntimo, con una sucesión de preguntas-respuestas bidireccionales personales e intranseferibles, que si no se está preparado para su planteamiento, a veces es preferible quedarse en la ignorancia de la mismas hasta que la llegada del momento propicio y preciso haga aparición. Quizás es por ello que desde siempre se ha utilizado el cuento para estos menesteres.Con el cuento, el narrador lanza al aire una historia nutrida de obviedades para "todos los públicos", pero a su vez también llena de recovecos, pasadizos y laberintos de pensamientos y emociones sólo aptos para interesados e iniciados. Quizás esta fórmula tan vieja no sea tan mala e insuficiente como nos han hecho creer.
El segundo de los frentes que se presta al debate es el papel que adquiere el profesor-tutor en este tipo de proyectos. Se presenta como conductor de la intervención, y debe ser así. Pero puede que desde esta única "posición de fuerza" se esté menospreciando de manera inconsciente el potencial que puede tener el alumno en este asunto. Muchas veces he asistido al hecho de cómo el niño tiene "más psicología con el adulto", que el adulto con el niño. Y es que, en ocasiones un pequeño cuerpo alberga detrás grandes conocimientos que aprovechan un baja guardia por parte del adulto confiado. Para muestra un botón: el video de Mafalda que encabeza la entrada; lástima que todos los papis de hoy en día no están tan preparados como la mamá de Mafalda ;).
Y el tercero y último de los planteamientos abiertos a debate es un poco consecuencia del primero. Para esta argumentación me apoyaré en remoto supuesto pero clarificador: Imaginen que un chaval de 18 años recién cumplidos se saca el carnet de conducir, y que después del examen al llegar a casa sus papás le tienen preparado en la puerta un flamante Ferrari de 400CV para estrenarse en la carrtera. Parece un poco de locos, ¿no?. Lo más probable es que el chaval se acabe estrellando en la primera curva. Pues eso es un poco lo que sucede con un niño pequeño cuando aprende modelos de pensamiento o adquiere conocimientos que no le competen todavía. A veces es cuestión de unos pocos meses más, pero hay que respetárselos porque está en juego el que se estrelle a las primeras de cambio.
Educar las emociones es necesario y de una manera u otra se ha hecho desde siempre. Hoy en día acertadamente la preocupación por hacer realidad esta educación mejor ha movido la creación de espacios, tiempos y proyectos (que proliferan como champiñoñes en la red o en las librerías). Lo que no tengo tan claro es si todavía toda esta maquinaria está bien afinada y si es buena idea andar experimentando demasiado en algo tan delicado. ¿Cómo?, ¿Cuándo? y ¿Dónde? siguen siendo las preguntas de siempre, siguen siendo la clave del buen trabajo.
Continuará....
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domingo, 11 de diciembre de 2011
Otro error mayor

Es bien sabido que la memoria juega malas pasadas. Dicen de ella que es selectiva, autónoma e imprescindible. Yo añado que es a ratos caprichosa, por momentos injusta, y a veces cruel con su dueño. Si un hecho puede ser traumático en su suceso, la memoria es la encargada del ensañamiento a corto y medio plazo, y del tormento con el paso de los años. Y es así como la memoria, normalmente a nuestro servicio, en ocasiones se erige como una de nuestras peores enemigas, empujándonos hacia bucles de error casi diabólicos.
En materia educativa y salvando la distancia pasa un poco lo mismo. No es infrecuente encontrar progenitores que aún siendo conscientes de lo años transcurridos, son incapaces de ordenar -en el sentido literal de la palabra- los distintos filtros en consonancia con la distintas cortezas de madurez vividas. Me explico. Muchos padres tratan a sus hijos tal y como les hubiera gustado que les tratasen a ellos en su día. Eso sería estupendo si no fuera porque se situan en cómo ellos creen que recuerdan que les hubiera gustado que les tratasen en sus años adolescentes o cercanos a estos. Es un error mayor. Es un error devastador como el que nos ocupaba hace unas semanas (el padre que quiere ser amigo por encima de todo).
Partir de esta premisa tiene consecuencias inmediatas: moldea día a día el que llamaremos niño sobreescuchado, que para mala noticia de sus padres irá acumulando una serie de handicaps para su vida tan nocivos como el niño poco escuchado. La impertinencia espera a la vuelta de la esquina.
Tampoco es infrecuente encontrar en familias que funcionan bajos los efectos de este recuerdo una autoridad familiar desdibujada o inexistente. Sin autoridad en los primeros años de vida, no hay límites, sin límites no hay proceso educativo alguno, sin proyecto educativo para un hijo sólo queda cerrar los ojos y encomendarse a la Milagrosa.Triste terminar así cualquier aventura.
Y por último, y desde mi observación, he podido comprobar cómo acaban siendo niños apáticos y desmotivados. Es normal. Les han permitido quemar etapas y consumir todo tipo de contenidos hasta esquilmar toda posibilidad de novedad y/o aliciente. Es lo que tiene vivir deprisa cuando se es niño... que no te dejan serlo; que te privan de tu jardín de los años de la inocencia. Y eso, por desgracia, no sale gratis.
¿Y tú, te has preguntado si la memoria no te la está jugando con tus hijos?
Partir de esta premisa tiene consecuencias inmediatas: moldea día a día el que llamaremos niño sobreescuchado, que para mala noticia de sus padres irá acumulando una serie de handicaps para su vida tan nocivos como el niño poco escuchado. La impertinencia espera a la vuelta de la esquina.
Tampoco es infrecuente encontrar en familias que funcionan bajos los efectos de este recuerdo una autoridad familiar desdibujada o inexistente. Sin autoridad en los primeros años de vida, no hay límites, sin límites no hay proceso educativo alguno, sin proyecto educativo para un hijo sólo queda cerrar los ojos y encomendarse a la Milagrosa.Triste terminar así cualquier aventura.
Y por último, y desde mi observación, he podido comprobar cómo acaban siendo niños apáticos y desmotivados. Es normal. Les han permitido quemar etapas y consumir todo tipo de contenidos hasta esquilmar toda posibilidad de novedad y/o aliciente. Es lo que tiene vivir deprisa cuando se es niño... que no te dejan serlo; que te privan de tu jardín de los años de la inocencia. Y eso, por desgracia, no sale gratis.
¿Y tú, te has preguntado si la memoria no te la está jugando con tus hijos?
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viernes, 25 de noviembre de 2011
Errar la mayor

Errar la mayor. Tú NO eres amigo de tu hijo, eres mucho más que eso.
Hace unos días tuve una entrevista personal con padres y lo volví a escuchar... -"Yo es que soy muy amigo de mi hijo, ¿sabes?".
A pesar de que mis oídos han oído esas palabras ya unas cuantas veces y de bocas distintas, no dejan de chirriarme por lo equivocadas que son. Pensar así es equivocarse de raíz; construir la casa con cemento atiborrado de arena; sembrar un viento que puede terminar en huracán.
Aunque pueda parecer muy chic entender, pensar y expresar así la base de la relación paterno-filial, detrás se esconde una "mortal trampa" para incautos: aceptar que no hay ascendencia.
En el difícil y largo proceso que es la educación de un niño tiene que haber necesariamente sentimiento de ascendencia, hecho que no sucede en una relación de amistad. Los amigos se situan en la misma línea; son la máxima expresión de la igualdad con uno mismo. Los padres no deberían situarse en ese mismo escalón. Les está reservado el peldaño por encima siempre (o por lo menos debería), incluso en esos momentos de camaradería entre padres e hijos. Es más; es absolutamente necesario que a los ojos del niño y en su interior acepte y vea a sus padres (y otros educadores) como una autoridad fiable por predecible, coherente por justa y cálida por cercana... pero AUTORIDAD al fin y al cabo.
En los primeros años del infante el juicio de los adultos que tiene más cerca es la medida del mundo. ¿Qué seguridad aportaría adentrarse en lo inexplorado de la mano de alguien que sabe lo mismo que uno mismo? -Ninguna- A todos nos gusta rodearnos de expertos cuando lo que está en juego es nuestro sentimiento de seguridad y supervivencia. Y crecer bajo el paraguas de la seguridad es sinónimo de crecer con una autoestima a prueba de traqueteos. Quizás al optar por ser más amigo que padre de un hijo , se esté optando inconscientemente por el desasosiego que crea vivir fuera del abrigo de la seguridad y por extensión quedar expuesto a una baja autoestima. Ingredientes todos ellos de un predecible naufragio vital con multiples formas y variantes a la vuelta de unos pocos años , en la adolescencia.
Hay lugares en el interior de la persona que están reservados a los amigos y donde los padres nunca deberían de llegar. Pero hay otros lugares donde sólo los padres pueden llegar y sólo se llegará a ellos si se opta por eso, por ser padres y no otra cosa.
Estimado lector, si eres padre no permitas que algún día tu hijo te diga aquello de yo no quería un amigo, quería un padre...
Hace unos días tuve una entrevista personal con padres y lo volví a escuchar... -"Yo es que soy muy amigo de mi hijo, ¿sabes?".
A pesar de que mis oídos han oído esas palabras ya unas cuantas veces y de bocas distintas, no dejan de chirriarme por lo equivocadas que son. Pensar así es equivocarse de raíz; construir la casa con cemento atiborrado de arena; sembrar un viento que puede terminar en huracán.
Aunque pueda parecer muy chic entender, pensar y expresar así la base de la relación paterno-filial, detrás se esconde una "mortal trampa" para incautos: aceptar que no hay ascendencia.
En el difícil y largo proceso que es la educación de un niño tiene que haber necesariamente sentimiento de ascendencia, hecho que no sucede en una relación de amistad. Los amigos se situan en la misma línea; son la máxima expresión de la igualdad con uno mismo. Los padres no deberían situarse en ese mismo escalón. Les está reservado el peldaño por encima siempre (o por lo menos debería), incluso en esos momentos de camaradería entre padres e hijos. Es más; es absolutamente necesario que a los ojos del niño y en su interior acepte y vea a sus padres (y otros educadores) como una autoridad fiable por predecible, coherente por justa y cálida por cercana... pero AUTORIDAD al fin y al cabo.
En los primeros años del infante el juicio de los adultos que tiene más cerca es la medida del mundo. ¿Qué seguridad aportaría adentrarse en lo inexplorado de la mano de alguien que sabe lo mismo que uno mismo? -Ninguna- A todos nos gusta rodearnos de expertos cuando lo que está en juego es nuestro sentimiento de seguridad y supervivencia. Y crecer bajo el paraguas de la seguridad es sinónimo de crecer con una autoestima a prueba de traqueteos. Quizás al optar por ser más amigo que padre de un hijo , se esté optando inconscientemente por el desasosiego que crea vivir fuera del abrigo de la seguridad y por extensión quedar expuesto a una baja autoestima. Ingredientes todos ellos de un predecible naufragio vital con multiples formas y variantes a la vuelta de unos pocos años , en la adolescencia.
Hay lugares en el interior de la persona que están reservados a los amigos y donde los padres nunca deberían de llegar. Pero hay otros lugares donde sólo los padres pueden llegar y sólo se llegará a ellos si se opta por eso, por ser padres y no otra cosa.
Estimado lector, si eres padre no permitas que algún día tu hijo te diga aquello de yo no quería un amigo, quería un padre...
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martes, 7 de junio de 2011
Caballo de Troya II
Hace unos meses, en la entrada "Un Caballo de Troya en la habitación" reflexionábamos sobre los peligros que entrañaba una simple televisión en el cuarto de los niños. En esta nueva entrega poco puedo añadir a lo que el video aporta con el PC e Internet como nuevos protagonistas.
Los expertos insisten, mejor neguemos la mayor, para evitar muchos problemas la televisión y el ordenador tienen que estar en lugares del hogar que además sean propicios para la interrelación entre los miembros de la casa, véase el salón o la cocina.
Para más información www.protegeles.com, una web imprescindible de habla hispana para la seguridad de los más pequeños. Además en ella encontrarás múltiples enlaces para problemas o trastornos concretos, que por desgracia afectan a muchos de nuestros jóvenes y niños.
Los expertos insisten, mejor neguemos la mayor, para evitar muchos problemas la televisión y el ordenador tienen que estar en lugares del hogar que además sean propicios para la interrelación entre los miembros de la casa, véase el salón o la cocina.
Para más información www.protegeles.com, una web imprescindible de habla hispana para la seguridad de los más pequeños. Además en ella encontrarás múltiples enlaces para problemas o trastornos concretos, que por desgracia afectan a muchos de nuestros jóvenes y niños.
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miércoles, 11 de mayo de 2011
Sincronización biológica

Hablemos de ese(os) relojito(s) que todos tenemos dentro.
Es de sobra conocido y comprobado científicamente que todo ser vivo tiene como máxima prioridad precisamente eso, permanecer vivo. Cuando está en juego la supervivencia, las miles de millones de células (individuales e individulistas la inmensa mayoría del tiempo) que conforman un organismo se ponen de acuerdo para al unísono entablar una danza sincronizada y con vocación de estratega para batallar juntas en pos de repeler el peor de los desenlaces. Y aunque desgraciadamente no siempre lo consiguen, se nos muestran como un maravilloso y evidente ejemplo de trabajo en equipo, un equipo que para funcionar como tal necesita dominar el tempo, el tempo de la acción con precisión cirujana. Podríamos decir que un organismo es entre otras cosas una fascinante relojería donde todos sus relojes son capaces de dar las en punto en el mismo y preciso instante si la ocasión lo requiere.
Si asonbroso es comprobar tal nivel de sincronización en un mismo cuerpo, más asombroso es poder asistir a este mismo fenómeno entre dos organismos distintos. Y tal "milagro" se da. Como no podía ser de otra manera ha sido en el seno de una relación materno-filial donde servidor ha podido ser testigo accidental de tan fascinante fenómeno.
Una muy buena amiga tiene un pequeño bebé de apenas 10 meses de vida y cosas propias de este tiempo, han cogido a la vez un mismo virus con efectos devastadores en la salud de ambos: fiebre altísima, irritación aguda de garganta, descomposición intestinal,dolor muscular ... ¡Seis días ha durado la "fiesta"!...
Ante semejante panorama cualquiera pensaría que alguien ha tenido que desplazarse a su casa para poder atender al pequeño por lo menos. Nada más lejos de la realidad. Ha sido la propia naturaleza que ha permitido a la misma madre poder atender a su pequeña criatura. ¿Cómo?... Sencillo, marcando un preciso tempo en el que la mamá estaba en óptimas condiciones mientras el peque tenía picos de fiebre y malestar general. En cambio, una vez éste dormido y tranquilo, paulatinamente subía el malestar de la progenitora hasta dejarla prácticamente "fuera de combate"... ... Fuera de combate, pero sólo el tiempo preciso; ni un minuto más ni un minuto menos. La propia madre se asombraba de lo perfecto de este vaivén. Y así han transcurrido estos intensos seis días entre dos organismos distintos precisamente sincronizados para luchar por la supervivencia.
Cosas de la Naturaleza y cosas del Amor... tIc,tAc,tAc,tIc . Nos queda tanto por comprender, que de momento nos coformaremos con maravillarnos ante lo que sucede delante de nosotros.
Es de sobra conocido y comprobado científicamente que todo ser vivo tiene como máxima prioridad precisamente eso, permanecer vivo. Cuando está en juego la supervivencia, las miles de millones de células (individuales e individulistas la inmensa mayoría del tiempo) que conforman un organismo se ponen de acuerdo para al unísono entablar una danza sincronizada y con vocación de estratega para batallar juntas en pos de repeler el peor de los desenlaces. Y aunque desgraciadamente no siempre lo consiguen, se nos muestran como un maravilloso y evidente ejemplo de trabajo en equipo, un equipo que para funcionar como tal necesita dominar el tempo, el tempo de la acción con precisión cirujana. Podríamos decir que un organismo es entre otras cosas una fascinante relojería donde todos sus relojes son capaces de dar las en punto en el mismo y preciso instante si la ocasión lo requiere.
Si asonbroso es comprobar tal nivel de sincronización en un mismo cuerpo, más asombroso es poder asistir a este mismo fenómeno entre dos organismos distintos. Y tal "milagro" se da. Como no podía ser de otra manera ha sido en el seno de una relación materno-filial donde servidor ha podido ser testigo accidental de tan fascinante fenómeno.
Una muy buena amiga tiene un pequeño bebé de apenas 10 meses de vida y cosas propias de este tiempo, han cogido a la vez un mismo virus con efectos devastadores en la salud de ambos: fiebre altísima, irritación aguda de garganta, descomposición intestinal,dolor muscular ... ¡Seis días ha durado la "fiesta"!...
Ante semejante panorama cualquiera pensaría que alguien ha tenido que desplazarse a su casa para poder atender al pequeño por lo menos. Nada más lejos de la realidad. Ha sido la propia naturaleza que ha permitido a la misma madre poder atender a su pequeña criatura. ¿Cómo?... Sencillo, marcando un preciso tempo en el que la mamá estaba en óptimas condiciones mientras el peque tenía picos de fiebre y malestar general. En cambio, una vez éste dormido y tranquilo, paulatinamente subía el malestar de la progenitora hasta dejarla prácticamente "fuera de combate"... ... Fuera de combate, pero sólo el tiempo preciso; ni un minuto más ni un minuto menos. La propia madre se asombraba de lo perfecto de este vaivén. Y así han transcurrido estos intensos seis días entre dos organismos distintos precisamente sincronizados para luchar por la supervivencia.
Cosas de la Naturaleza y cosas del Amor... tIc,tAc,tAc,tIc . Nos queda tanto por comprender, que de momento nos coformaremos con maravillarnos ante lo que sucede delante de nosotros.
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martes, 5 de abril de 2011
Frase inspiradora II

Repetía incansablemente el prestigioso paleontólogo Stephen Jay Gould (1941-2002) sobre la especie humana que "somos la última gota de la última ola del inmenso océano cósmico". Ante tal afirmación no puede quedar ni el más mínimo atisbo de soberbia; ante tal constatación no podemos más que dejar de tomarnos tan en serio de una vez.
Sin embargo desde la más tierna infancia, en parte por culpa del desmedido amor paterno filial y por la obsesiva conquista de la autoestima del infante por medio de la acción del adulto , se nos recuerda incansablemente cuán importantes somos, a veces incluso nos "cocinan un entorno" tan a la medida que no podemos más que vivir como si fuéramos el ombligo del mundo.
Esta dualidad (este binomio interior irreconciliable) es sin duda una fuente de dolor de por vida que se gesta en la infancia y alimentamos mientras existimos (como casi todos). Aprendemos desde los más tiernos primeros años a no vivir en equilibrio con la Historia Natural de la Tierra que nos acoge, y cómo decía aquel: - "Esto no puede acabar bien". Y es que bastantes tensiones internas nos genera la relación con el Otro como para encima añadirle el estar desubicado en el escenario vital que nos envuelve (y sin saberlo).
Después de vivir consciente o inconscientemente siglos bajo la premisa "homo omnium rerum mensura est" hay que empezar a desandar en su justa medida este pensamiento que coloca al hombre por encima de todo, erradicar todo tipo de esquemas mentales-perceptivos que empujen a cualquier forma de etnocentrismo y reconciliar desde la humildad-generosidad al Hombre con la Madre Tierra. En ello nos va la felicidad presente y futura; en ello padres y escuela podemos hacer mucho más de lo que hacemos, empezando por nosotros mismos.
P.D... ¿Te has reído hoy de tí mismo por lo menos una vez?... Es muy sano.
Sin embargo desde la más tierna infancia, en parte por culpa del desmedido amor paterno filial y por la obsesiva conquista de la autoestima del infante por medio de la acción del adulto , se nos recuerda incansablemente cuán importantes somos, a veces incluso nos "cocinan un entorno" tan a la medida que no podemos más que vivir como si fuéramos el ombligo del mundo.
Esta dualidad (este binomio interior irreconciliable) es sin duda una fuente de dolor de por vida que se gesta en la infancia y alimentamos mientras existimos (como casi todos). Aprendemos desde los más tiernos primeros años a no vivir en equilibrio con la Historia Natural de la Tierra que nos acoge, y cómo decía aquel: - "Esto no puede acabar bien". Y es que bastantes tensiones internas nos genera la relación con el Otro como para encima añadirle el estar desubicado en el escenario vital que nos envuelve (y sin saberlo).
Después de vivir consciente o inconscientemente siglos bajo la premisa "homo omnium rerum mensura est" hay que empezar a desandar en su justa medida este pensamiento que coloca al hombre por encima de todo, erradicar todo tipo de esquemas mentales-perceptivos que empujen a cualquier forma de etnocentrismo y reconciliar desde la humildad-generosidad al Hombre con la Madre Tierra. En ello nos va la felicidad presente y futura; en ello padres y escuela podemos hacer mucho más de lo que hacemos, empezando por nosotros mismos.
P.D... ¿Te has reído hoy de tí mismo por lo menos una vez?... Es muy sano.
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lunes, 4 de abril de 2011
Binomios interiores irreconciliables

Los binomios irreconciliables pautan el mundo interior de los seres humanos. Entender en profundidad el difícil equilibrio de los dos extremos de una misma cuerda esquivando la incoherencia, es sin duda una llave para conquistar la felicidad personal. Los hay evidentes y es obligación del docente y/o tutor ayudar a los más pequeños no sólo a identificarlos, sino a apreciar y a asumir la necesidad de su existencia para obtener una vida más plena y más intensa.
Nadie en su sano juicio renunciaría permanentemente, en el hipotético caso de poder, a la experiencia del placer si a cambio le concediesen la ausencia de dolor. Parece evidente, pero en ocasiones, y ante experiencias vitales que obligan al individuo a centrar su foco de atención exclusivamente en uno de los extremos de la cuerda, lo más probable es que acabe por olvidar dónde estaba el punto de equilibrio y por lo tanto acabe por perder el sentido de su devenir existencial, y si esta situación perdura en el tiempo acabará entrando por la puerta grande la temida depresión (que a fin de cuentas no es más que otro binomio irreconciliable: sentido vital vs depresión).
Sinceramente creo que la escuela está ante retos inmensos. Otro mundo está aquí y nuestra manera de enseñar ha dejado de responder a la complejidad social y personal de una nueva Humanidad que ha dado la vuelta a su manera de ver el mundo como se le da la vuelta a un calcetín. Entre estos retos está el de educar para la felicidad , para una felicidad a largo plazo, duradera y a prueba de las embestidas que toda vida plena está llamada a sufrir. Introducir los binomios interiores y su gestión en los planes de estudio parece ineludible.
Sinceramente creo que la escuela está ante retos inmensos. Otro mundo está aquí y nuestra manera de enseñar ha dejado de responder a la complejidad social y personal de una nueva Humanidad que ha dado la vuelta a su manera de ver el mundo como se le da la vuelta a un calcetín. Entre estos retos está el de educar para la felicidad , para una felicidad a largo plazo, duradera y a prueba de las embestidas que toda vida plena está llamada a sufrir. Introducir los binomios interiores y su gestión en los planes de estudio parece ineludible.
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lunes, 28 de febrero de 2011
El niño que habla

Al hilo de la última entrada del blog, creo que es una buena recomendación para padres o maestros noveles la lectura del libro "EL NIÑO QUE HABLA. El lenguaje oral en el preescolar" de la editorial CEPE.
Es una buena introducción teórica al apasionante momento en el que los niños aprenden a hablar, junto a un amplio apartado práctico-situacional.
Este título es un viejo rockero (de los que nunca mueren), pues yo adqurí el mío a principios de los 90 por unas 1500 pelas de las de antes y he visto que se puede comprar online por algo menos de 14 €urillos. De vez en cuando sigo consultándolo.
Es una buena introducción teórica al apasionante momento en el que los niños aprenden a hablar, junto a un amplio apartado práctico-situacional.
Este título es un viejo rockero (de los que nunca mueren), pues yo adqurí el mío a principios de los 90 por unas 1500 pelas de las de antes y he visto que se puede comprar online por algo menos de 14 €urillos. De vez en cuando sigo consultándolo.
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jueves, 17 de febrero de 2011
Límites, el principio de todo.
Decálogo para formar un delincuente
En la educación de los hijos la imposición de límites es necesaria. Más que necesaria es imperativa, es el comienzo de todo.
Si esta no siempre fácil tarea la eluden padres (sobre todo) o profesores, (en mucha menor medida) serán policía y justicia las que asuman tal responsabilidad en un futuro más cercano que lejano. Si ese momento llega supone el naufragio del proceso educativo, la peor de las derrotas de los que nos dedicamos a esto de educar a las generaciones de nuestro relevo... Y lo peor de todo: nadie nos podrá quitar el amargo sabor de haber llegado demasiado tarde a un lugar donde nos esperaban.
Si esta no siempre fácil tarea la eluden padres (sobre todo) o profesores, (en mucha menor medida) serán policía y justicia las que asuman tal responsabilidad en un futuro más cercano que lejano. Si ese momento llega supone el naufragio del proceso educativo, la peor de las derrotas de los que nos dedicamos a esto de educar a las generaciones de nuestro relevo... Y lo peor de todo: nadie nos podrá quitar el amargo sabor de haber llegado demasiado tarde a un lugar donde nos esperaban.
Hace ya bastante tiempo y al hilo de lo que nos ocupa, que el conocido juez de menores de Granada D. Emilio Calatayud Pérez difunde un decálogo para padres que resulta doloroso por su verdad. Da que pensar.
Si lo que quiere es conseguir un perfeco delincuente en casa, sólo tiene que seguir los consejos del siguiente decálogo:
Si lo que quiere es conseguir un perfeco delincuente en casa, sólo tiene que seguir los consejos del siguiente decálogo:
- Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.
- No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
- Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas.
- No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.
- Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
- Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.
- Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.
- Déle todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.
- Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.
- Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.
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lunes, 6 de diciembre de 2010
Cuando se vacía la mente...

Hace muy poco tiempo en una entrevista personal con padres, el papá me comentaba lo curioso que le parecía descubrir los comentarios, ocurrencias o recuerdos que evocaba su pequeño justo antes de dormir.
La mente es así, necesita "desocuparse" de la acción diaria para dejar espacio, una fisura de liberación para que los pensamientos más profundos y trascendentales manen de lo profundo de la persona. Y lo mejor de todo, parece una verdad tan cierta para adultos como para niños.
No se debería necesitar demasiadas razones para cuidar especialmente ese momento del día con lo hijos, pero si así fuera ya queda perfectamente argumentado. Nadie debería perderse una sola noche de cuento y conversación con su pequeñuelo justo antes de dormir (ya en la cama) si quiere conocerle más y mejor. Aflorarán inquietudes, alegrías y terrores. Nos harán preguntas de esas que poco tienen que ver con lo tangible. Nos contarán lo que han hecho en el cole sin que parezca un interrogatorio y expresarán sus emociones sin sentir el vértigo del escenario causante de las mismas. En definitiva, se reforzarán los lazos afectivos al mismo tiempo que aumenta el autoconocimiento y el autocontrol de las dos partes. Parece mucho beneficio para tan poca inversión.
Dar esa oportunidad a nuestros hijos es una gran idea, tan buena como dárnosla a nosotros mismos. Ejercicio físico en la medida de las posibilidades de cada uno y un rato de meditación para finalizar el día son una llave para la el equilbrio y la felicidad dentro de este mundo de locos que entre todos creamos.
Si te ha interesado lo que has leído puedes completar la lectura con el editorial de la revista Redes del mes de Noviembre.
La mente es así, necesita "desocuparse" de la acción diaria para dejar espacio, una fisura de liberación para que los pensamientos más profundos y trascendentales manen de lo profundo de la persona. Y lo mejor de todo, parece una verdad tan cierta para adultos como para niños.
No se debería necesitar demasiadas razones para cuidar especialmente ese momento del día con lo hijos, pero si así fuera ya queda perfectamente argumentado. Nadie debería perderse una sola noche de cuento y conversación con su pequeñuelo justo antes de dormir (ya en la cama) si quiere conocerle más y mejor. Aflorarán inquietudes, alegrías y terrores. Nos harán preguntas de esas que poco tienen que ver con lo tangible. Nos contarán lo que han hecho en el cole sin que parezca un interrogatorio y expresarán sus emociones sin sentir el vértigo del escenario causante de las mismas. En definitiva, se reforzarán los lazos afectivos al mismo tiempo que aumenta el autoconocimiento y el autocontrol de las dos partes. Parece mucho beneficio para tan poca inversión.
Dar esa oportunidad a nuestros hijos es una gran idea, tan buena como dárnosla a nosotros mismos. Ejercicio físico en la medida de las posibilidades de cada uno y un rato de meditación para finalizar el día son una llave para la el equilbrio y la felicidad dentro de este mundo de locos que entre todos creamos.
Si te ha interesado lo que has leído puedes completar la lectura con el editorial de la revista Redes del mes de Noviembre.
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jueves, 25 de noviembre de 2010
Frase inspiradora
La frase inspiradora es aquella que en pocas palabras llevan al individuo a pensar mucho más lejos.
Esta es una de ellas:
Eduard Punset
¿A dónde te lleva esta?... ;) ... Si no se te ocurre nada puedes pinchar sobre la cita y aterrizar en el blog del popular divulgador... Soprende lo que allí se encuentra (sobre todo desde la perspectiva de un profe de infantil).
Esta es una de ellas:
A veces, invertimos más en un coche que en un hijo.
Eduard Punset
¿A dónde te lleva esta?... ;) ... Si no se te ocurre nada puedes pinchar sobre la cita y aterrizar en el blog del popular divulgador... Soprende lo que allí se encuentra (sobre todo desde la perspectiva de un profe de infantil).
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miércoles, 18 de agosto de 2010
Libro-juego, libro útil (I)

¿Dónde se pitufa Pitufo filósofo?
Detrás de este título de la editorial Beta se esconde un libro que utiliza el modelo de juego del clásico ¿Dónde está Wally?.
Jugar a buscar es apasionante para muchos niños a partir de los tres años y es probablemente una actividad que una vez descubierta acabe por ser un juego recurrente y demandado por el propio peque como uno de sus favoritos. Y así, de esa manera tan divertida a nosotros como padres o docentes se nos abre la posibilidad de trabajar (sin que casi se den cuenta) áreas o facetas que tradicionalmente presentan dificultades.
Con este tipo de libro-juego favorecemos la atención del pequeño. Aprenden a focalizar, a hacer barridos visuales y a filtrar información visual desarrollando estrategias de know-how (saber cómo). De una manera lúdica, se les exige a separar una parte de un todo. Es en definitiva un excelente entrenamiento del ojo.
Una vez resuelta una búsqueda concreta también trabajamos la memoria. Al volver una y otra vez a las páginas pasamos de un trabajo de búsqueda a un trabajo de localización espacial con puntos de referencia creados por el mismo niño.
Si atención y memoria son quizás los objetivos más evidentes de este tipo de actividad, no menos importante es la oportunidad que nos brinda para trabajar el habla. Normalmente encontaremos una nube de situaciones diferentes que nos permiten infinidad de preguntas tales como ¿Qué está haciendo (este pitufo)? ¿Cómo se llama esto? ¿Dónde se esconde (este pitufo)? etc...
Además, como no siempre es fácil también les educamos en la constancia. Aumentarán el tiempo de tenencia de un sólo libro entre las manos.
Atención, memoria, habla, localización espacial y constancia se esconden detrás de un (libro) juego que les encanta... No está nada mal, aprovechémosnos.
En la misma colección también se encuentra ¿Dónde se pitufa Pitufo Fortachón?
Detrás de este título de la editorial Beta se esconde un libro que utiliza el modelo de juego del clásico ¿Dónde está Wally?.
Jugar a buscar es apasionante para muchos niños a partir de los tres años y es probablemente una actividad que una vez descubierta acabe por ser un juego recurrente y demandado por el propio peque como uno de sus favoritos. Y así, de esa manera tan divertida a nosotros como padres o docentes se nos abre la posibilidad de trabajar (sin que casi se den cuenta) áreas o facetas que tradicionalmente presentan dificultades.
Con este tipo de libro-juego favorecemos la atención del pequeño. Aprenden a focalizar, a hacer barridos visuales y a filtrar información visual desarrollando estrategias de know-how (saber cómo). De una manera lúdica, se les exige a separar una parte de un todo. Es en definitiva un excelente entrenamiento del ojo.
Una vez resuelta una búsqueda concreta también trabajamos la memoria. Al volver una y otra vez a las páginas pasamos de un trabajo de búsqueda a un trabajo de localización espacial con puntos de referencia creados por el mismo niño.
Si atención y memoria son quizás los objetivos más evidentes de este tipo de actividad, no menos importante es la oportunidad que nos brinda para trabajar el habla. Normalmente encontaremos una nube de situaciones diferentes que nos permiten infinidad de preguntas tales como ¿Qué está haciendo (este pitufo)? ¿Cómo se llama esto? ¿Dónde se esconde (este pitufo)? etc...
Además, como no siempre es fácil también les educamos en la constancia. Aumentarán el tiempo de tenencia de un sólo libro entre las manos.
Atención, memoria, habla, localización espacial y constancia se esconden detrás de un (libro) juego que les encanta... No está nada mal, aprovechémosnos.
En la misma colección también se encuentra ¿Dónde se pitufa Pitufo Fortachón?
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martes, 15 de junio de 2010
Grappling Educativo I

A mediados del siglo pasado se gestó lo que hoy conocemos como Brazilian Jiu-Jitsu, nombrado en sus inicios como Gracie Jiu-Jitsu en honor al apellido de la familia fundadora: los Gracie.
Sin ánimo de hacer un análisis pormenorizado de este fabuloso arte marcial, tan sólo voy a dirigir mi mirada en uno de sus componentes esenciales y que además comparte con otras artes de lucha: el grappling.
¿Qué es el grappling?
El grappling engloba en un solo concepto un conjunto de técnicas y una manera de entender el combate, que unidos en una misma palabra nos habla de una idea superior, una especie de supraconcepto desde el cual parte todo y se entiende todo.
Desde el grappling se ve el combate como un ente vivo y cambiante ante el cual uno no puede más que ir adaptándose a cada paso, a cada segundo.
Si bien nos ofrece un buen ramillete de técnicas indispensables, nos recomienda no usarlas jamás con rigidez, ni desde posturas dogmáticas. Jamás una ejecución será igual que otra por muy similar que parezca.
El grappling entiende que el mejor movimiento es el más económico.Al que más rendimiento se le saca con el menor esfuerzo posible.Parte de la base que un combate puede ser muy largo (algunos eternos ;) ) y a veces la victoria sólo dependerá del fondo físico del combatiente y de cómo éste ha administrado sus fuerzas.
El grappling da una gran importancia al análisis, a la observación.Hace hincapié en la búsqueda de cualquier elemento, circunstancia o debilidad que nos permita adquirir cualquier ventaja sobre el adversario y emplearla a favor.
Estos son a grandes rasgos los elementos que integran el grappling, un concepto que tradicionalmente va unido a muchas artes marciales. ¿Pero cómo podemos trasladar esto a la educación de nuestros pequeños?- Creo que ya muchos lo habéis intuído-
El Grappling-educativo
Para el adulto es normalmente desconcertante asistir cómo y en tan poco tiempo (objetivo) el infante va evolucionando en progresos,actitudes e intereses. A veces no es fácil "seguirles el ritmo" y en cuestión de pocos meses padres e hijos se convierten en auténticos desconocidos. Esta fractura se podría evitar si desde el adulto se pasara de la preocupación de cómo va evolucionando su chaval a implicarse, pringarse hasta las cejas, y ver porqué y cómo su hijo respira cada día. Esto nos obliga a renunciar a la comodidad de nuestros propios intereses, hacernos "pequeños" con ellos y desde ahí (no desde supuestos idealizados) trabajar en pro de su educación, de su buena educación. Quizás así tengamos más posibilidades de ganar "el combate", por lo menos estaremos sobre el mismo tatami que nuestro hijo o alumno.
Desde siempre pero hoy en día más si cabe no podemos vivir la educación de nuestros pequeños como algo rígido, basado en un conjunto de listones prestandarizados que el alumno/hijo tiene que superar sí o sí.
No estoy pidiendo una educación a la carta (y los que me conocéis sabéis que de eso no peco), pero sí creo que es fundamental ofrecer diferentes caminos para llegar al mismo sitio. Como educador no puedo instalarme en un mismo estilo hecho a mi medida. El mundo globalizado, si nos ha enseñado algo bueno es que se pueden alcanzar las mismas metas desde caminos muy distintos... Tengo la obligación de conocerlos y de ofrecerlos a quienes dependen de mi acción docente.
El grappling-educativo (término que creo acuñar en este momento) nos invita a vivir la educación de los más jóvenes de la sociedad desde la observación de primera mano , a conocer y emplear multitud de técnicas con una ejecución que no tiene porqué ser siempre ortodoxa, pero con un fin claro. Y por su supuesto nos obliga a adaptarnos, adaptarnos a cada momento de la etapa evolutiva del niño para ser más eficaces en la labor de educar, sin perder de vista el ritmo y el tempo... porque también corremos el riesgo de desfondarnos en algún momento de todo este proceso.
Sin ánimo de hacer un análisis pormenorizado de este fabuloso arte marcial, tan sólo voy a dirigir mi mirada en uno de sus componentes esenciales y que además comparte con otras artes de lucha: el grappling.
¿Qué es el grappling?
El grappling engloba en un solo concepto un conjunto de técnicas y una manera de entender el combate, que unidos en una misma palabra nos habla de una idea superior, una especie de supraconcepto desde el cual parte todo y se entiende todo.
Desde el grappling se ve el combate como un ente vivo y cambiante ante el cual uno no puede más que ir adaptándose a cada paso, a cada segundo.
Si bien nos ofrece un buen ramillete de técnicas indispensables, nos recomienda no usarlas jamás con rigidez, ni desde posturas dogmáticas. Jamás una ejecución será igual que otra por muy similar que parezca.
El grappling entiende que el mejor movimiento es el más económico.Al que más rendimiento se le saca con el menor esfuerzo posible.Parte de la base que un combate puede ser muy largo (algunos eternos ;) ) y a veces la victoria sólo dependerá del fondo físico del combatiente y de cómo éste ha administrado sus fuerzas.
El grappling da una gran importancia al análisis, a la observación.Hace hincapié en la búsqueda de cualquier elemento, circunstancia o debilidad que nos permita adquirir cualquier ventaja sobre el adversario y emplearla a favor.
Estos son a grandes rasgos los elementos que integran el grappling, un concepto que tradicionalmente va unido a muchas artes marciales. ¿Pero cómo podemos trasladar esto a la educación de nuestros pequeños?- Creo que ya muchos lo habéis intuído-
El Grappling-educativo
Para el adulto es normalmente desconcertante asistir cómo y en tan poco tiempo (objetivo) el infante va evolucionando en progresos,actitudes e intereses. A veces no es fácil "seguirles el ritmo" y en cuestión de pocos meses padres e hijos se convierten en auténticos desconocidos. Esta fractura se podría evitar si desde el adulto se pasara de la preocupación de cómo va evolucionando su chaval a implicarse, pringarse hasta las cejas, y ver porqué y cómo su hijo respira cada día. Esto nos obliga a renunciar a la comodidad de nuestros propios intereses, hacernos "pequeños" con ellos y desde ahí (no desde supuestos idealizados) trabajar en pro de su educación, de su buena educación. Quizás así tengamos más posibilidades de ganar "el combate", por lo menos estaremos sobre el mismo tatami que nuestro hijo o alumno.
Desde siempre pero hoy en día más si cabe no podemos vivir la educación de nuestros pequeños como algo rígido, basado en un conjunto de listones prestandarizados que el alumno/hijo tiene que superar sí o sí.
No estoy pidiendo una educación a la carta (y los que me conocéis sabéis que de eso no peco), pero sí creo que es fundamental ofrecer diferentes caminos para llegar al mismo sitio. Como educador no puedo instalarme en un mismo estilo hecho a mi medida. El mundo globalizado, si nos ha enseñado algo bueno es que se pueden alcanzar las mismas metas desde caminos muy distintos... Tengo la obligación de conocerlos y de ofrecerlos a quienes dependen de mi acción docente.
El grappling-educativo (término que creo acuñar en este momento) nos invita a vivir la educación de los más jóvenes de la sociedad desde la observación de primera mano , a conocer y emplear multitud de técnicas con una ejecución que no tiene porqué ser siempre ortodoxa, pero con un fin claro. Y por su supuesto nos obliga a adaptarnos, adaptarnos a cada momento de la etapa evolutiva del niño para ser más eficaces en la labor de educar, sin perder de vista el ritmo y el tempo... porque también corremos el riesgo de desfondarnos en algún momento de todo este proceso.
Dios creó hombre fuertes y hombres débiles, el Jiu-Jitsu los iguala
Hélio Gracie
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The very best of this blog ;)
jueves, 3 de junio de 2010
¿Y éste quién es...?
¡Yep! Unas risas sí, pero cuidado con la imagen que das a tus hijos...
De la mano de una habitual del jardin (Todocon) nos llega esta perla publicitaria que sin duda provoca la risa. Exagera hasta el absurdo una situación que hace unos años viví en clase:
-La clase en asamblea conversa sobre los trabajos de los miembros de la familia-
Profe: ¿En qué trabaja tu papá?
Niña: Mi padre no trabaja.
Profe: ¿No? (...y daba la casualidad de que sí y yo lo sabía)
Niña: No, mi padre sólo está delante del ordenador.
Profe: ¡Claro!, trabajando...
Niña: No qué va... no creo que esté trabjando. A él le gusta estar con su ordenador, nada más.
Pues eso, que cuidado. A algunos nos irá el fútbol, a otros la política, a otros la informática y a otros quién sabe.Lo único cierto es que a veces sin darnos cuenta sisamos (demasiado) tiempo a lo importante para dárselo a lo absolutamente trivial.Es una aviso para navegantes al que todos estamos llamados. Ellos lo perciben.
De la mano de una habitual del jardin (Todocon) nos llega esta perla publicitaria que sin duda provoca la risa. Exagera hasta el absurdo una situación que hace unos años viví en clase:
-La clase en asamblea conversa sobre los trabajos de los miembros de la familia-
Profe: ¿En qué trabaja tu papá?
Niña: Mi padre no trabaja.
Profe: ¿No? (...y daba la casualidad de que sí y yo lo sabía)
Niña: No, mi padre sólo está delante del ordenador.
Profe: ¡Claro!, trabajando...
Niña: No qué va... no creo que esté trabjando. A él le gusta estar con su ordenador, nada más.
Pues eso, que cuidado. A algunos nos irá el fútbol, a otros la política, a otros la informática y a otros quién sabe.Lo único cierto es que a veces sin darnos cuenta sisamos (demasiado) tiempo a lo importante para dárselo a lo absolutamente trivial.Es una aviso para navegantes al que todos estamos llamados. Ellos lo perciben.
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Unas risas...
viernes, 23 de abril de 2010
El arte de contar cuentos

23 de abril Día del libro
Para mí es un día muy significativo. Amo los libros, amo el relato por encima de muchas cosas. A través de los libros aprendemos, soñamos, vemos plasmados pensamientos que a veces tan solo somos capaces de intuir, y por encima de todo vivimos; vivimos experiencias que por las circunstancias de nuestra propia vida nos están vetadas o simplemente nos quedan inalcanzables.
La escuela por suerte siempre ha cuidado que los niños tengan cerca de su mano tan preciados tesoros. Normalmente dentro de cada maestro hay un gran lector, hecho que se traduce en gérmen, en donación a las futuras generaciones que quedan desde el primer momento encargadas de la custodia de ese amor, y que más pronto que tarde tendrán que devolver consciente o inconscientemente para que la rueda no pare.
Un día como hoy merece una recomendación especial y quizás por eso elijo una joya de entre las joyas. Mientras escribo estas notas, tengo entre mis manos un cuarteado y amarillento ejemplar de la cuarta edición del libro "EL ARTE DE CONTAR CUENTOS" de Sara Cone Bryant (Editorial Nova Terra) que tuve el privilegio de escuchar cuando era niño.
Cada noche de viernes cuando acudía a dormir a casa de mi amada y desaparecida tía paterna, ella elegía con esmero un cuento que para mí contaba como nadie más en el mundo era capaz de hacer, abriendo las puertas de mi imaginario, mi entendimiento y mi vivencia. Quizás hoy sería otro si durante todos aquellos años el cuento no hubiera formado parte de mi vida tal y como fue.
Tan grande es mi gratitud que aún hoy (casi treinta años después) me emociona recordar aquella voz que desgranaba una y otra vez la Historia de Billy y su Toro, que siempre fue mi favorito y que hice repetir decenas de veces.
Hoy por hoy, a pesar de la era digital y sus bondades, el cuento sigue siendo el mejor regalo que le podemos hacer a un niño. El 23 de abril es un buen día para recordarlo.
Para mí es un día muy significativo. Amo los libros, amo el relato por encima de muchas cosas. A través de los libros aprendemos, soñamos, vemos plasmados pensamientos que a veces tan solo somos capaces de intuir, y por encima de todo vivimos; vivimos experiencias que por las circunstancias de nuestra propia vida nos están vetadas o simplemente nos quedan inalcanzables.
La escuela por suerte siempre ha cuidado que los niños tengan cerca de su mano tan preciados tesoros. Normalmente dentro de cada maestro hay un gran lector, hecho que se traduce en gérmen, en donación a las futuras generaciones que quedan desde el primer momento encargadas de la custodia de ese amor, y que más pronto que tarde tendrán que devolver consciente o inconscientemente para que la rueda no pare.
Un día como hoy merece una recomendación especial y quizás por eso elijo una joya de entre las joyas. Mientras escribo estas notas, tengo entre mis manos un cuarteado y amarillento ejemplar de la cuarta edición del libro "EL ARTE DE CONTAR CUENTOS" de Sara Cone Bryant (Editorial Nova Terra) que tuve el privilegio de escuchar cuando era niño.
Cada noche de viernes cuando acudía a dormir a casa de mi amada y desaparecida tía paterna, ella elegía con esmero un cuento que para mí contaba como nadie más en el mundo era capaz de hacer, abriendo las puertas de mi imaginario, mi entendimiento y mi vivencia. Quizás hoy sería otro si durante todos aquellos años el cuento no hubiera formado parte de mi vida tal y como fue.
Tan grande es mi gratitud que aún hoy (casi treinta años después) me emociona recordar aquella voz que desgranaba una y otra vez la Historia de Billy y su Toro, que siempre fue mi favorito y que hice repetir decenas de veces.
Hoy por hoy, a pesar de la era digital y sus bondades, el cuento sigue siendo el mejor regalo que le podemos hacer a un niño. El 23 de abril es un buen día para recordarlo.
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